Durante el pasado mes de febrero, la Avenida Alfonso X, compartiendo sitio con las esculturas de Manolo Valdés, acogió la vigesimo séptima Feria del Libro de Ocasión, una cita con solera que descubrí por sorpresa y decididí no perderme...
La encontré en una noche poco indicada, un sábado demasiado normal como para detenerme a ojear libros. Pero no dudé un segundo ir al día siguiente, más tranquilo y sobre todo, con algo de dinero para gastar. Sin embargo, no perdí la oportunidad de observar algunos ejemplares, entre los que descubrí a Edgar Allan Poe, Arthur Conan Doyle y varios comics guarretes. Y a precios irrisorios.
Bien es cierto que los libros que allí se podían encontrar estaban un tanto ajados y viejos. No todos, bien es cierto, pero se notaba a primera vista que no eran las últimas ediciones. En cualquier caso, lo que cada uno contenía en su interior era invariable y, en definitiva, lo que yo buscaba.
Así pues, recorrí con tiento los cuatro o cinco puestos, tocando y observando libros y más libros (de los que en su mayoría no había oído hablar nunca, lo que no habla muy bien de la calidad de estos). Y entre tanta paja, encontré tres joyitas. Dos de ellos los tenía apuntados en mente desde hacía tiempo y otro picó mi curiosidad. En total, diez euros.
Para el que no lo sepa, los libros de ocasión son los que se tiran años en los almacenes de las librerías sin ser vendidos y que, de una forma u otra, sus dueños tienen que darles salida. Y dicha salida suele ser a un precio reducido. Otros libros pueden tener desperfectos (portada doblada, picos sueltos...).
«Lo más raro que me han pedido son Los episodios nacionales de Miguel de Unamuno, algo imposible de conseguir, ya que los escribió Benito Pérez Galdós», afirmó Joaquín, de la librería Kim, a un periodista durante la feria el pasado mes. Espero que, al menos, el equivocado protagonista no fuese murciano... (Visto en 20minutos).
Asistimos a la firma de libros de César Vidal, horas antes de realizar una edición especial de 'La Linterna', en Murcia
Los murcianos seguidores del historiador, periodista y escritor César Vidal, estaban de enhorabuena esta tarde. Y es que se les brindaba la posibilidad, por partida doble, de acercarse a este genio de la palabra. Así, a la consabida edición especial de su programa en la COPE, ‘La linterna’, en nuestra capital, Vidal ha sumado la deferencia de acudir a firmar libros al Corte Inglés de la Gran Vía murciana, entre las 17 y las 18 horas.
Ante la imposibilidad de asistir a la realización en directo del programa, de 4 horas de duración -20.00 a 24.00- la ‘opción B’ se planteaba como la única oportunidad de ver de cerca de nuestro personaje. Así que, a pesar de las gotas que presagiaban una copiosa lluvia, de la fobia a los constantes atascos de Murcia, y sobre todo, de que iba con el tiempo pegado a las posaderas, un servidor se lanzó decidido a cumplir su misión.
La primera fase de este cometido, consistía en algo aparentemente sencillo: encontrar aparcamiento en Murcia. Pues bien, ese detalle acabó por costarnos casi 30 minutos, y a posteriori, los 1,20 € del parking en el que no quedó más remedio que claudicar.
Justo entonces, cuando ya hacía más de media hora que Vidal se encontraba firmando ejemplares, comenzaba la segunda fase de nuestra particular ‘singladura’, como tanto gusta decir el propio periodista en cada inicio de programa. Ahora, había que encontrarlo. Por si fuera poco, la suerte tampoco acompañaba, y es que tras un buen rodeo por el Corte Inglés de la Avenida de la Libertad -el cual, para nuestro desconocimiento, no era el que albergaba la firma-, caía como una nueva losa en nuestro camino la respuesta a la siguiente cuestión: -“Perdone, ¿la firma de César Vidal es aquí o en el otro?”, - “En el otro”…
Todo estaba ya claro. Nuestro personaje se encontraba a escasos metros, pero el tiempo apremiaba ahora más que nunca. Finalmente, el Corte Inglés –esta vez sí, el ‘bueno’-, nos abría de nuevo sus puertas, y justo enfrente se planteaba la figura de nuestro objetivo, imponente, no sólo por su talla física, sino más aún si cabe, por su talla intelectual.
17.50, la firma está acabando. Ya importa poco, pues la fila no es demasiado larga y uno está dentro desde hace rato. Sin embargo, aún quedaba por llegar un último obstáculo a nuestra hazaña, imperdonable a la par que chistoso: mirando a las personas que me rodeaban, me doy cuenta a tiempo de que todos contaban con algo en sus manos. En efecto, me había olvidado en casa los libros de César Vidal. Así que, confiando en la buena fe murciana, ruego a la señora que estaba justo delante mía que me guarde el sitio, me lanzo a la carrera a por un libro del firmante -La noche de la tempestad, de bolsillo, pues además está lo de la crisis-, y vuelvo a colocarme en la fila, maldiciéndome a mí mismo.
Ahora sí que sí, la misión iba a acabar con éxito. El director de la COPE en Murcia, Oché Cortés, avisa al vigilante de que ‘corte’ la cola, pues la radio no espera a nadie, pero yo sólo estaba ya a unos metros del gran César. Cómo no, había que inmortalizar el preciado momento, así que doy instrucciones al primer niño que veo para que me retrate con el móvil a la orden de ‘ya’.
Y, por fin, llegó la ansiada situación, pero también aquella que me hubiera replanteado seriamente de saber por todo lo que iba a pasar. Sin embargo, después de todo, hay que quedarse con lo positivo: la foto, de categoría; la educación y agrado de Vidal, en la línea de su categoría; en cuanto a la firma, sólo procederé a transcribirla, y cada cuál que saque sus conclusiones: “Para Adrián, con el deseo de que disfrute de esta novela Shakesperiana. Con afecto de César. 4.XII” –justo después del doce en letras romanas, un lazo negro-.
El centro cultural Las Claras y la Sala San Esteban acogen hasta el 8 de diciembre una exposición sobre el insigne Conde
Probablemente se trate de la exposición más aclamada del año en nuestra Región. Las calles de Murcia se engalanan con la foto de nuestro murciano más conocido: el político murciano José Moñino y Redondo. Si hace medio año el turno era para Saavedra Fajardo, el final de 2008 ha sido reservado para el archiconocido Conde de Floridablanca. Aun así, siempre quedará alquien que se pregunte: ¿Quién es este señor que incluso da nombre a un parque de Murcia?
Para solucionar esta trascendental pregunta lo ideal es presentarse en el centro cultural Las Claras y en la Sala San Estaban, lugares que acogen del día 22 de septiembre al 8 de diciembre la exposición Floridablanca (1728-1808), la utopía reformadora. Además de conocer sus obras y hechos, el visitante podrá navegar el pasado de la capital murciana en la época barroca.
Con esta exposición Murcia conmemora el bicentenario de la muerte en Sevilla de José Moñino, más conocido como Conde Floridablanca, quien nació en la ciudad de Murcia en 1728. Se trata sin duda de un hombre clave en la Ilustración española; de hecho, durante dieciséis años fue Primer Secretario de Estado duranto los reinados de Carlos III y Carlos IV. Además, la exposición se exhibirá más tarde, del 22 de diciembre al 22 de febrero, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.
La exposición se articula en tres secciones que recorren la vida del Conde, desde su nacimiento en Murcia hasta su muerte en Sevilla. En la misma se analizan sus cargos como Fiscal del Consejo de Castilla, Embajador ante la Santa Sede y Secretario de Estado. Finalmente, Floridablanca volvió a Murcia tras su caída política y, además, estuvo varios años en la prisión de Pamplona.
Floridablanca vivió tiempos de cambios. Tras contemplar la exposición tengo la firme opinión de que José Moñino se convierte al final en la coartada perfecta para mostrarnos toda una época: el Siglo de las Luces español. Se trata de un paseo por los siglos XVII y XIX empedrado con antiguos documentos: libros, esculturas, pinturas y porcelanas de todo tipo. También se pueden contemplar pinturas de grandes artistas como Francisco de Goya, traídas de grandes museos nacionales e internacionales (como el Prado, proyecto que el mismo Floridablanca impulsó).
El acceso a la exposición es gratuito y se hace mediante reserva previa de día y hora. El procedimiento es muy sencillo y, además, lo normal es que siempre haya entradas disponibles. También se pueden contratar visitas guiadas y audioguías. De hecho, durante mi visita aproveché que un pelotón de señoras mayores contaban con un guía barbudo y simpático que les explicaba con pelos y señales el Siglo de las Luces español. Eso sí, ellas estaban más pendientes del material con el que estaban hechas de las obras: "¿Esto es oro puro, o sólo está bañado?". En fin, ya me entienden.
Por cierto, la organización también prohíbe la realización de fotografías y grabaciones; lo digo porque un servidor lo intentó y salió escaldado. Quienes lo deseen todavía están a tiempo, hasta el día 8 de diciembre, de conocer la época y la obra del que quizás sea el murciano más universal de todos los tiempos.
Reportaje sobre Floridablanca, la utopía reformadora
Vídeo musical de la exposición
*Imagen tomada de cervantesvirtual.com (Floridablanca. Óleo sobre lienzo de Goya)
Una crisis galopante afecta a todos los niveles de la sociedad, pero... ¿Perjudica realmente al sector del libro?
Quizás ya han oído hablar de ella y sus quehaceres. Se trata de la crisis, ese grano de pus que nos sale hasta en la sopa y que, en el peor de los casos, nos afecta directamente. Sin embargo, ¿de qué modo afecta la crisis al ámbito de la cultura y, más concretamente, al sector del libro? Hace un mes se celebró en Murcia la Feria del Libro 2008, el mejor baremo para medir este interrogante.
El Paseo de Alfonso X el Sabioasistió un año más al ir y venir de gentes atraídas por el aroma de la lectura. Enrique Vila-Matas o Espido Freire fueron algunos de los escritores y críticos que han dejado su huella en la XXIII Feria del Libro de Murcia (del 26 de septiembre al 5 de octubre), una feria cuya programación contó con múltiples y variados atractivos. Una señorita muy simpática que trabajaba en la caseta de la FNAC, ataviada con el chaleco-canana oficial de la empresa, afirmaba que el libro más vendido de esta edición, sin lugar a dudas, había sido 'El Niño con el pijama de rayas'. En general, decía que los libros que han dado lugar a películas ('Seda', 'Los girasoles ciegos') habían tenido una genial aceptación. Por supuesto, los clásicos como Ruiz Zafón también estaban arrasando. Por otra parte, la chica negaba la crisis; no había notado mayor diferencia entre éste y el año pasado.
Lo cierto es que, según aputaban los propios empleados de la feria, la afluencia había sido bastante buena. Una chica de la caseta 'Pequeña Editorial' señalaba que la afluencia era muy positiva, sobre todo los fines de semana, y que además la crisis no se había notado a la hora de comprar. La organización, evidentemente, más de lo mismo.
Pero... ¿Por qué la crisis parece no afectar al sector del libro? José Manuel Lara, presidente del Grupo Planeta, lo tiene bastante claro. Según declaraba recientemente, "históricamente, las personas con dificultades económicas no suelen ser compradoras habituales de libros". Tal vez por eso "el libro es un producto que resiste bastante bien la crisis". "No hemos notado un descenso en la venta de libros, aunque sí de la demanda de las grandes cadenas de distribución, que son más prudentes a la hora de hacer sus pedidos", afirmaba Lara.
Una chica de la Feria del Libro niega un descenso en las ventas de libros